lunes, 26 de diciembre de 2016

El manto.

Cada mesa que me acoja será coja, y cada vaso que me rompa ya está roto: y al salir, caminaré por túneles perennes de luces, mientras cubro sus faroles con la boca de los lobos, y la memoria de sus fantasmas con harapos de amnesia y neblina; el tibio manto de saludos de ascensor que abriga la ciudad.

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