No quiero hacer nada.
Vuela la música en mi cabeza, Pero no quiero levantarme a hacerla.
Con mucho esfuerzo tomó la guitarra y aparecen fotografías de canciones que nunca termine, ni terminaré quizás.
Abro Instagram por décimoquinta vez en media hora.
Nada.
Leo un poco, cierro el libro y pienso, y vuelvo a abrir Instagram.
Volví al estado cero, al primer peldaño que divide a escasos centímetros el suelo del sueño.
Al final de esa escalera, yo ya no estoy ahí, y todos los yo estamos juntos aquí abajo.