sábado, 23 de junio de 2018

Minerva

Y, qué quieres que te diga?
me acostumbré a extrañarte.
como me acostumbré a la ciudad,
a los ladridos nocturnos de los autos.
a las luces de rapiña.
me acostumbré a tu ausencia.
a tu fantasmal martilleo en el plexo.
a tus palabras y canciones.
como el hijo se acostumbra a las promesas del
padre alcohólico
me acostumbré a tu silencio.
a tus palabras que no son palabras
a tus canciones que no son canciones.
a seguir tu sombra... que no es sombra.
como las de la ciudad!
con sus ladridos y rapiñas.
y martilleos fantasmales.
y tu sombra.
tu maldita...
escurridiza...
y lúgubremente luminosa sombra, que no es
sombra.

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