viernes, 12 de septiembre de 2025

rotulado sanitario.

Quizás la fecha de expiración de todas las cosas
Soy yo
Todo me dura poco:
El interés 
El trabajo
El amor
Los sueños
Las botellas de cerveza.

martes, 29 de julio de 2025

Habito el cinismo
Sueño con un bosque que no voy a caminar
Y con un huerto que no voy a arar.
Hablo de esperanzas que no me pertenecen
Robo palabras al paisaje, a los cantos de los pájaros 
Sueño con soñar bestias en las noches
Sueño con soñar.

La casa que habito tiene aires que no respiro
Mis zapatos son, también, compasión de la fortuna
Escribo a través de las palabras de otro que también habita en mi
come de mí.

De mí, sólo son mis sueños robados
Mi idioma aprendido
Algún chiste tonto
Alguna metáfora ingeniosa
La vaga idea de que, algún día
También seré un jardín de flores fragantes.


jueves, 24 de julio de 2025

Un jardín secreto

Tu eras invierno y verano, semana por medio, y todos los días.
Pero tu tiempo siempre fue otoño, porque me encantaba el otoño.
Me encantaba verte acostada de pie, con los tonos rojizos y marrones que sólo entrega el otoño con el que te miro.
Porque el otoño que cabe en las hojas caducas, es el que intento calzar en las pobres palabras que marchito, que triste ofrenda.
Yo te miro siempre, desde lejos y Desde cerca, y no entiendo por qué no caigo a tus pies, punks, a preguntarte por tu día o tu música favorita, y tus pies también son un jardín de primavera que florece en invierno, y también en verano.
Intento acercarme con palabras compradas, pero tú ya tenías esas palabras. 
Mi jardín no tiene nada para ofrecerte, pero tú tenías el otoño en los labios, y también el verano y el invierno secreto, porque también eras la primavera.
Yo sólo tengo semillas que, también son sueños, y que sueñan con crecer entre tus dedos.

martes, 24 de junio de 2025

la araña

Hace años que crío arañas, sin querer.
Veo una araña pequeña en el baño, tejiendo una tímida red que apenas comprende un hilo. Normalmente crecen en el baño, en un momento donde la preocupación momentánea es el ducharse rápido, y si la araña no jode no hay para qué matarla, ni por qué dejarla crecer.
Previamente, se examina la morfología y potencial peligrosidad, por suerte (y desgracia a la aracnofobia) ninguna ha fallado esa prueba: o han sido tigres o de una especie distinta, quizás en esa materia se teme más al conocimiento que a la ignorancia: otra araña no más.
La araña entiende que tiene una casa, y yo no intervengo. Lo que fue un humilde hilo de seda es, a su tiempo, una hamaca, que es también casa y pueblo, cuadras de hilo que no comprendo y donde la araña vive, come y crece.
La araña pronto debe partir, nunca pasa por el zapato verdugo; se reubica en un espacio en el cual es extranjera.
El vacío más grande es mío, pues la ví crecer pero no puedo hacer de mi casa su hogar, la araña nunca se entera de esta situación, ni siquiera al último minuto.

Mirar la casa de infancia de la araña me lleva a pensar en la mía, su continente, conservando sus proporciones. Imagino tejiendo mi propia red, comiendo mis propias moscas, distribuyendo cuidadosamente cada hilo en función de mis necesidades. Miraba los pocos libros que me acompañan, los pirateados, los teillieres y los Borges, los condoritos, los lihn, los Descartes, Palanhiuk y otros. Ahí recordé que odiaba los libros de autoayuda.

Siempre que paseaba por la plaza y veía los vendedores de libros, imaginaba patear cada portada que mencionara la mente millonaria, o la ley de atracción, la estúpida idea de que para ser hay que tener, o que tus estúpidos sueños se harán realidad si te enfocas en este u otro método, que la solución sólo está en tu y tus hábitos de mierda que no puedes cambiar.
Y hay que decretar y escribir en un papel.
Y enseñarle a cantar al gallo en la mañana.
Y es que, en verdad, también odiaba a los millonarios
Inmediatamente después entendí que también odiaba a los que querían ser millonarios de cadena de oro, de Rolex, de Lamborghini.
Quizás porque yo no tengo, o eso me diría mi inmediato autosabotaje del impostor que habla de la envidia del no tener la cadena de oro, y el Lamborghini, y de vestirse con harapos.
No.
Algo está mal.
Algo está profundamente roto, y que impotencia ver una parte del velo, y no tener las respuestas que justifiquen mi odio.
Pero tengo una araña, aún.
Ella es pequeña, su hamaca de esquina no mide más de cinco centímetros, y aún así es su finca.
Yo miro mi desorden y prendo un cigarro -moriré de un ataque si no dejo de odiar- me decía, y luego buscaba en Google las posibles razones de un ataque cardíaco.
La araña espera en su red, yo apago la luz e intento dormir contra el ruido de mis vecinos.

lunes, 2 de junio de 2025

pasado

A veces, también extraño los días pasados
Mi cuerpo era más ágil 
Mi mente menos triste
Mis palabras, más simples, más bellas.
Extraño cuando todo era fácil.
Amar.
Cuando tenía más sueños y menos sueño.
Más ganas de hacer cosas.
Cuando fui más tonto fui más feliz.
Y ahora, soy tan tonto que no puedo siquiera vivir en el recuerdo.
Estoy condenado al optimismo, a la esperanza
En tres años me leeré con cariño
con mi hijo
Mejor.

miércoles, 14 de mayo de 2025

reloj de media tarde

Que puedo hacer sabiendo
Qué la noche es tan ágil
Y los días tan lentos
Abrazar la música que nace en el inoportuno
Y tratar de consolarla en el el frágil ocaso.
Las palabras no llegan al reloj que brinca bajo el sol
El lápiz es una bailarina rota que danza valses tristes
Tocados por vasos infinitos de vino agrio. 

sábado, 1 de febrero de 2025

todas las mesas son la mesa.

Bebo un vaso de cerveza
En el lugar de donde mi sombra nunca se ha ido 
La silla aún tibia desde la última vez que estuve aquí 
Bebo, con los amigos de siempre, y que ya no están aquí 
Me entretetengo contando las moscas que se paran en el borde del vaso
Bebo con ellas, todas las moscas son la misma mosca
Soy amigo de una, y de todas ellas.