Me traicionó la poesía
Donde había magia, hoy hay cotidiano
Todos los cohetes eran pájaros haciendo cosas de pájaros.
Los colores mágicos era la luz que se doblaba.
Me traicionaron los bares, y su aventura aleatoria
Solo son mesas con cervezas infinitas, y colillas que siempre apestan
Como las sábanas que hablaron de sueños alguna vez
Me traicionó el tiempo y la experiencia
Y la carrera que aprendí y no aprendió de mi
La cabeza, que trae todo menos pan
Las manos y rodillas, que casi duelen como la espalda
Me traicionó la ciudad y su progreso, que también es poesía
Me traicioné también yo
Ese, que fuma y dibuja círculos con un vaso, y hace bailar con un cigarro entre los dedos, y teclea en lugar de usar un lápiz, para traicionarte también, caligrafía.