jueves, 22 de noviembre de 2018

Licencia

Puedo, con el poder de un juicio
Invitar a las palabras esperadas
Violentas como el salario mínimo
O bien dulces como el perdón
Para ametrallar con mi repudio
A la piedra de Sísifo
De las cuarenta mil horas semanales.

Todo para roer un pan en las noches
Con sabor a lágrimas de tedio
Y la infinita cuenta del agua
Qué es un techo, si no una plaza con ventanas!

Cuando cae la noche
Y el músculo grita por las sábanas
El techo habla de las cosas más extrañas.
Mas toda la violencia
De los techos y las plazas
Se disipa con estruendo
Con el rugir de la mañana
Contra ese deseo infame
De asfixiarme con las sábanas
Y las cuarenta mil horas semanales!

domingo, 28 de octubre de 2018

Náufrago

No debería pasar horas viéndote, en el fotocinema de los párpados y las luces, como espejismos de hambre, como esperanza en guerra.
Debería seguir caminando, nunca hay tantas piedras por mover, pero tu voz predadora no descansa, y miran con ojos barrotes de oro y miel; entonces estoy en esta cálida celda sin paredes de la que no sé si quiero salir.

viernes, 12 de octubre de 2018

Inventario

Qué haces hoy de nuevo?
Sentado en la barra, mirando el porvenir
Bebiéndote el sueldo, como un poeta sin palabras
Como un tigre gastado, que sólo puede gozar de las praderas, mientras la fauna baila a tu alrededor sin pausa.

jueves, 23 de agosto de 2018

Tragaluz VI

La carne que brota de mí
Se apaga lentamente,
Cómo las velas en la mesa de centro
Que aún preguntan por ti.

La mesa

El árbol más noble
Sembrado por el viento
Abrazado por la tierra
Bendito por el beso del rocío.

Desnudo, baila en la nieve
Y viste de sombra a diciembre
En abril, tiñe de flamas el viento
Y corona septiembre con ofrendas a los muertos.

Y los años, de anillos separados
Por los vientos de todas las estancias
Las estaciones y sus fragancias
Hasta la mano hábil que cobija a sus hijos
Quién, con cincel y martillo
Dio luz a la mesa
Cuyos anillos se repiten
Bajo los vasos bebidos en otoño.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Minerva

Perdón, no fue mi intención quedar mirándote como perro hambriento, pero no encuentro la salida del claro de tus ojos

Vade retro

Es que, no po!

Ya no podís aparecerte así, cómo no cachay?

Yo ya no soy el de antes, las palabras no son opción para alterar los hechos, entonces bailan con poca gracia en el aire, como una bolsa plástica que se eleva por corrientes invisibles.
No puedes convertir mis sueños en poluciones, cómo se lo explico a mi hijo de tres años?
Ya no puedes abrazarme a la cama y arrullarme 30 minutos más, y decirle a mi jefe que se rompió una matriz de agua.

Perdón, se me hizo tarde, debo seguir creciendo.