Otra vez
hablando contigo, frente a ti
Charcheteando dedos contra jeroglíficos atómicos
en la quietud del silencio prodigio
o el ruido melancólico
del crujir de las tablas
o de la gata encima
ronroneando por amor.
Y de las tablas, se habla
y las sábanas apestosas
lavadas de casi todos los días
Es que, aquí, no hablaremos de mí
sino de ti
de tus sábanas lentas
y tu despertar lento
y tu empresa lenta
que siempre espera
un nuevo surgir
No debería esperar
a alguien que me espere
y se espere
por esperarme
y luego no se espere
y desespere
y desesperemos
hasta despedazarnos
o desesperanzarnos.
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