Ya nada importa tanto
Los buses pasan sobre el reloj que tengo en la almohada
Revolcarse en la inmundicia de todos los fluidos, con la hormiga esperanza de rescatar algo
Quizás un beso que se le quedó entre los trapos que llamo sábanas
quizás para regresarme 10 años y 15 kilos.
Mas, ya nada importa tanto.
Ni siquiera pedorrearme en la mesa
rebalsando gente interesante
a la que no debería defraudar
Esa mesa pudo haber sido un maestro
De Varillas a la muñeca
Yo podría haber llorado en matemáticas
Pero la verdad
Tampoco importaba tanto.
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