miércoles, 27 de septiembre de 2017

Salud

Que tu vaso nunca esté vacío
Que tu vaso nunca esté ausente
Que nunca te falten los brindis
Con amigos
O contigo
Que tu vaso nunca esté vacío.

Que te sobren brindis de amigos
Que te falten abrazos falsos
Que te topes, amigo, conmigo
Y que sigan sonando los vasos.

martes, 5 de septiembre de 2017

Irremovible

¿Qué haces aquí?
¡No!
¿Qué haces tú aún aquí?
Irremovible.
¿Qué me preguntas?
Qué, Qué... ¡Qué!, no entiendo.
¿Qué hago aquí?

Sentido para caminar me falta
para despertar
me falta la tierra, el común, el consciente.
Me falta el hambre
me falta cerca el alma que voló.

Vanessa Dreiko.

viernes, 11 de agosto de 2017

Pronóstico meteorológico

dicen que viene una tormenta
mañana, cuando todos estemos ocupados.
cuando los dedos sangren sobre las teclas
y los oídos revienten ante el mínimo murmullo

mañana, ante toda nuestra calma
vendrá la tormenta.
la que temen noticiarios y techos
la que anuncian los locos de las esquinas
la que manda a guardar la ropa
la que llama a la melancolía
a las seductoras sábanas.

mañana, podría llegar lenta como un gigante
o tenerla de resaca
una tormenta sabia - jueza de mármol
sobre nuestras cabezas
para recordarnos dónde pertenecemos.

miércoles, 5 de julio de 2017

La mano

I

Cuando esté viejo
y las palabras se me enreden en los dedos
o cojee entre viejos versos rotos.

Viejo, con la cara derretida
con el invierno por los cielos
con la voz inquieta y putrefacta

no estaré tan distante de la muerte como siempre he estado.

La mano nos acaricia el aire
como un fantasma despechado
mas, cuando viejos veremos
con mayor claridad su mano.

Cuando sea viejo
y el vino me sepa a agua
y las palabras a certeras.

Viejo, con las ganas derretidas
con el infierno por los cielos
con la voz cínica y analfabeta

estaré más cerca de la muerte que la muerte misma.

II

(a Jorge Teillier)

"es mejor morir de vino que de tedio"
decía un viejo poeta pobre
que soñaba con techos de zinc y cercas de madera
mientras la mano lo alejó de todos los mesones

Que de tedio no murió no queda duda
aunque el vino no se sirvió en las mejores mesas
sino en las viejas, con arcos marcados
y la mano cercana a todas las esquinas.

Las palabras bailaban bajo el lápiz
de la vejez vestida de alba
y, de la mano de todas las doncellas
bailó con las putas, y las putas letras.

Algún día, en otra cantina roñosa
con la mano extendida y abrazada
hablaremos del vino, viejo poeta pobre
y gastaremos los codos, en todos los mesones.

martes, 13 de junio de 2017

piso

albergué tus pasos, todos tus pasos.
te cuidé cuando estabas borracho.
estuve contigo en todas tus fiestas,
todas tus citas
todas las frías tardes que llorabas
cuando te frustraste,
cuando te salió.
Y tú, por tu parte,
lo único que has hecho por mí
es darme, de vez en cuando, alguna fria caricia
bajo el aliento del fusil
con la misma vieja escoba sucia de siempre.

techo

el mismo techo que me vio llegar, que miró la maleta cuando la desarmaba.
el que me sabía ver dormir ebrio en el sillón, el que me arropaba en su panza,
que me dejaba volar con la vista por horas...
me confesó el otro día
que me vio hablarle a una audiencia de fantasmas,
que tenía historias mías a la venta.

la loza no es siempre la loza, sino un ciego autocinema
donde protagonizo entrevistas y hazañas
y las peleas que no le gané a los jefes,
y las palabras de amor en conserva.
pues la boca está diseñada para avergonzarme
y el techo, el mismo techo pecho de loica
del cual yo era su hijo pródigo
me quiere delatar con los civiles.

No alberga arañas, ni hollín,
ni deudas, consejos o "te amos"
ni las humedades de la sor teresa
pero tiene ojos que miran,
como arquero, como la mona lisa
y, a veces, me amenaza.

espejo

soy
diecisiete latas vacías
un océano de palabras mudas
el humo que baila de cada cigarro.

soy la rabia, soy la incontenible lágrima, la viuda desolación
las tarjetas de navidad que quedaron en el buzón
las sábanas que devoran todos los fluídos.

soy el agua sucia, el automatismo del trabajo
las huellas de todos los zapatos
el grito de todas las bocinas de la ciudad.

soy la culpa, la que curva cada espalda
el sueño húmedo de alguna degenerada
la piedad que grita cada sentenciado.

soy las luces que olvidaron apagar
los dientes que no se lavaron de noche
los labios que olvidaron besar la frente.

soy todos, menos yo.